• La producción en 2025 crece un 1,7% y consolida la recuperación en su ritmo de crecimiento
• El sector apunta un récord en la cifra de afiliados a la Seguridad Social, que aumenta un 2,7% y se acerca al medio millón de trabajadores
• Continúa el proceso de redimensión empresarial hacia estructuras más robustas
• Las exportaciones consolidaron su mejor marca histórica. Las ventas alcanzaron en 2025 los 52.564 millones de euros y aumentan un 2,9% en términos de valor y un 4,8% en volumen
La industria española de alimentación y bebidas se confirmó en 2025 como uno de los principales motores económicos del país. Las cifras alcanzadas en el pasado ejercicio demuestran la solidez de sector, mostrando una notable capacidad de adaptación y crecimiento en un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica global. Así lo refleja el Informe Económico anual elaborado por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), que analiza las principales magnitudes económicas correspondientes al ejercicio 2025.
Este documento, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), ha sido presentado esta mañana con la participación de la secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez Castaño, quien ha destacado la solidez de la industria alimentaria española, que se ha consolidado como el primer sector industrial del país a pesar de la complejidad geopolítica y las tensiones en las cadenas de suministro. Rodríguez ha puesto en valor la vocación global de la industria, que en 2025 alcanzó un récord histórico en exportaciones. Más allá de las cifras, la secretaria general ha enfatizado el impacto social del sector, calificándolo como el «escudo más eficaz» contra la despoblación en la España rural, donde genera uno de cada cinco empleos.
Como ejes fundamentales para el futuro, la secretaria general ha señalado la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) y la modernización impulsada por el PERTE Agroalimentario, que moviliza más de 1.600 millones de euros para fortalecer la sostenibilidad y competitividad. Y ha reafirmado el compromiso del Gobierno para consolidar un modelo alimentario innovador y circular, asegurando que el sector es el «orgullo de nuestro sistema económico».
El director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, ha valorado positivamente la actividad de las empresas en estos meses. “Sin duda el sector de los alimentos y bebidas vuelve a demostrar su carácter estratégico, desde un punto de vista económico y social, pues ha sido capaz de mejorar sus registros y seguir aportando desarrollo y riqueza en un marco de alta volatilidad e incertidumbre”, ha destacado.
El sector acelera su crecimiento en 2025
La industria española de alimentación y bebidas ha cerrado el ejercicio 2025 con un crecimiento del 1,7%, una evolución que supone un incremento respecto a 2024. La producción real alcanzó los 137.188 millones de euros impulsada por la recuperación progresiva del consumo doméstico y la fortaleza de la demanda exterior.
El Valor Añadido Bruto (VAB) ha demostrado solidez sumando un crecimiento del 4,4%, alcanzando los 38.349 millones de euros. De esta manera, el peso de la industria de alimentos y bebidas avanza y ya representa el 2,5% sobre el total de la economía y el 21,4% de la industria manufacturera.
Para FIAB, estos datos reflejan la capacidad estratégica para la creación de riqueza y estabilidad. Sin embargo, advierte que en 2026 la situación podría revertirse fácilmente, sobre todo por el conflicto en Oriente Medio y su repercusión en los precios energéticos, así como la dependencia y fragilidad de las cadenas de suministro, especialmente para las industrias intensivas de energía como es el alimentario.
“Dada la situación actual, el desafío para los próximos meses será la consolidación de estos niveles de actividad, así como defender la competitividad de los productos españoles, tanto en el mercado nacional como en el exterior”, ha apuntado el director general de FIAB.
De hecho, a pesar de la mejora de la demanda interna, la situación de inestabilidad internacional sigue percibiéndose en el consumo de los hogares españoles, cuyo gasto en alimentación y bebidas aumentó un 2,9% hasta los 86.253 millones de euros, aunque el volumen lo hiciera a un ritmo del 0,7%.
Récord en la creación de empleo
La industria española de alimentación y bebidas ha vuelto a demostrar en 2025 su capacidad empleadora, situándose en máximos históricos de afiliación. El sector ha cerrado el año con un total de 487.300 trabajadores afiliados, lo que supone la incorporación de cerca de 12.700 nuevos profesionales en comparación con el cierre de 2024. Este crecimiento del 2,7% consolida la tendencia sostenida de creación de empleo observada durante la última década, al crecer por encima del ritmo del conjunto de la industria y de la industria manufacturera (1,6% y 1,5%, respectivamente).
Estos datos refuerzan su importancia estratégica para la estabilidad social del país, elevando su participación hasta el 22,1% del empleo total de la industria manufacturera, el mayor peso registrado en la serie histórica reciente. Asimismo, el sector mantiene una contribución sólida al conjunto de la economía española, representando el 2,4% del empleo total del país. En cuanto al empleo femenino, se registran avances significativos en la incorporación del talento femenino con una representatividad del 39,9% frente al 37% registrado el año anterior.
La directora de Finanzas, Estudios Económicos y Talento de FIAB, Karina Pereira, ha destacado el carácter empleador en el entorno industrial. “Uno de cada cinco empleados de la industria manufacturera desarrolla su actividad laboral en el ramo de los alimentos y bebidas, lo que muestra el compromiso de la industria con el empleo”, ha valorado.
FIAB ha mostrado su preocupación por el incremento del absentismo laboral y su efecto directo sobre la productividad, la organización interna y la capacidad operativa de las empresas, y señala la necesidad de abordar esta situación desde una perspectiva estructural para preservar la sostenibilidad y la competitividad del sistema industrial en general.
Crece el número de empresas de mayor tamaño
La industria de alimentación y bebidas ha profundizado en su proceso de redimensión durante 2025. El tejido empresarial evoluciona hacia estructuras más robustas, impulsado principalmente por la necesidad de escala para afrontar los retos actuales. Así, el número total de empresas ascendió a 27.312 unidades, anotando una reducción de 584 unidades, concentrado en el segmento de microempresas de 1 a 9 asalariados, lo que evidencia las dificultades de las estructuras más pequeñas para afrontar un entorno productivo cada vez más complejo.
Aun así, el sector se define por una sólida base de pequeñas y medianas empresas que alcanza el 96% de su dimensión total. “Es destacable la presencia en cada rincón de la geografía española. Una capilaridad que convierte a la industria en un actor destacado para dinamizar el territorio, sobre todo en la zona rural donde uno de cada cinco empleos de la España Vaciada está asociado a al sector, además de promocionar la riqueza y variedad de la oferta gastronómica y turística asociada a los alimentos y bebidas en estas zonas”, destaca el director general de FIAB.
Las exportaciones de la industria española de alimentación y bebidas crecen en medio de la inestabilidad
La industria alimentaria consolida su presencia en el exterior a pesar de un contexto global de alta volatilidad. Las exportaciones de la industria española de alimentación y bebidas apuntaron en 2025 el mejor registro de su serie histórica, alcanzando un valor récord de 52.564 millones de euros. El sector cerró el ejercicio con un crecimiento del valor del 2,9% y un aumento del 4,8% en volumen, logrando superar la tendencia de los últimos ejercicios, más intensos por la presión inflacionaria.
La balanza comercial mantiene superávit para el sector español que asciende a 14.805 millones de euros. Por decimoctavo año consecutivo se alcanza un saldo comercial positivo, consolidando a los alimentos y bebidas como un gran motor comercial para España.
Por mercados, la Unión Europea sigue siendo el principal socio comercial al que dirige casi un tercio de sus ventas en el exterior. Francia encabeza el listado, con un valor de 7.695 millones de euros y un crecimiento del +3,2%, y le sigue Italia con unas ventas que alcanzan los 6.483 millones de euros (+3,1%). El tercer y cuarto puesto del ranking lo ocupan Portugal (6.244 millones de euros) y Alemania (3.150 millones de euros), cuyas exportaciones anotan una importante subida para ambos mercados del 8,2% y 8,8%, respectivamente.
Estados Unidos se mantiene como el primer destino fuera de la Unión Europea, aunque baja al quinto puesto en el ranking general. Las exportaciones al mercado norteamericano registraron un descenso del -9,6% hasta los 3.041 millones de euros. Este retroceso es el resultado de la ofensiva arancelaria de la Administración Trump, así como la incertidumbre regulatoria y la evolución del tipo de cambio.
Reino Unido permanece prácticamente estable (2.804 millones de euros), con un ligero descenso del -0,3%. En el séptimo puesto se sitúa China con unas ventas que alcanzaron los 1.706 millones de euros. El primero de los países asiáticos del ranking retrocede un -4,5%, una ligera estabilización en su tendencia de decrecimiento, tras años más acusados, entre otros factores, debido a la bajada de sus importaciones de la cabaña de porcino, junto al aumento de medidas proteccionistas y cargas burocráticas. Cierran el listado Países Bajos (1.635 M€), Bélgica (1.176 M€) –ambos mercados mejoran su peso hasta 2,3% y 8,6%, respectivamente- y Japón, en el número diez, que alcanza los 1.126 millones de euros, un -13,7%.
En cuanto a los productos más exportados, encabezan la lista la carne y los productos cárnicos (12.362 millones de euros); frutas y hortalizas preparadas y en conserva (6.954 M€); aceite de oliva (4.838 M€); pescados, crustáceos y moluscos (4.767M€); vino (2.975 M€); productos de cacao, confitería y chocolate (2.964 M€); alimentos lácteos (1.891 M€); productos de panadería y pastas alimenticias (1.655 M€); alimentación animal (1.546 M€); té, infusiones y café elaborados (1.272 M€) y productos de molinería, almidón y fécula, y productos amiláceos (1.152M€).
2025 fue un ejercicio significativamente más complejo en el exterior. “El endurecimiento de la política arancelaria de EE. UU., la desaceleración del comercio global y un nivel de inestabilidad elevado han repercutido en el potencial exportador. Aun así, la industria de alimentación y bebidas mantiene su tendencia de crecimiento, llegando prácticamente a duplicar el valor de sus ventas al exterior en los últimos 10 años”, señala García de Quevedo.
FIAB destaca como oportunidad el impulso de nuevos acuerdos comerciales o la actualización de vínculos comerciales ya existentes, como es el caso del recientemente anunciado entre la Unión Europea y el estado de México.
La urgencia de proteger la competitividad de la industria
Con carácter urgente, el sector ve necesario acometer medidas estructurales para evitar el aumento de los costes energéticos y su repercusión en la competitividad, la planificación empresarial y el consumo interno y externo.
Además, y ante la prolongación del conflicto de Oriente Medio, es vital ahondar en nuevas medidas, además de las hasta ahora adoptadas por el Gobierno, como establecer un mecanismo de ayudas directas que permita compensar el incremento extraordinario de los costes derivados de la guerra. También es importante que se mantenga la competitividad facilitando el acceso a las materias primas y suministros amenazados por el conflicto bélico, abriendo las importaciones españolas a otros mercados alternativos, y el apoyo a la exportación, por ejemplo, simplificando los trámites aduaneros y habilitando green lanes que faciliten el tránsito ágil de mercancías a través de las fronteras.
Por último, la Federación considera necesario equilibrar la presión fiscal y administrativa a la extraordinaria situación actual, por lo que solicitan una suspensión temporal del impuesto sobre los envases de plástico no reutilizables.
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